| San Isidro es una pequeña comunidad ubicada al norte de la Argentina, en los Andes. Es una región de inaccesibilidad geográfica y cultural, sin luz eléctrica ni agua corriente. Su población de origen kolla vive en comunidades dispersas en la montaña. Corina, una niña de 11 años, crece en San Isidro pastoreando ovejas y trabajando la tierra. Vive con sus padres y abuelos, tiene un hermanito menor y su madre acaba de dar a luz un nuevo niño. Corina está por terminar sus estudios primarios y tiene el firme deseo de continuar estudiando, pero en la comunidad no hay escuela secundaria. Las pautas de crianza de la cultura kolla hacen de sus niños personas trabajadoras, autónomas y responsables desde muy pequeños, fuertes para sobrevivir y resistir la adversidad, solidarios con la naturaleza y con los demás, pero con limitadas posibilidades de ser ciudadanos plenos, sin poder ejercer su derecho a decidir. Corina cuida a sus hermanitos mientras su madre se ocupa de la casa y el sembrado, y el padre, como la mayoría de los hombres, debe emigrar a la ciudad en busca de trabajo. No hay camino para llegar a San Isidro en vehículo, quizás, por ese escaso contacto con la ciudad, las mujeres mantienen la costumbre de vestir sus ropas típicas y casi todas lucen sus tradicionales y hermosos zarcillos de plata. Corina se acerca a la edad necesaria para usar los zarcillos y su ansiedad es cada vez mayor. Muy pocas familias manejan dinero y su economía de subsistencia está caracterizada por el trueque. Corina debe comer en la escuela, separada de su familia, y en ese contexto es imposible para sus padres pensar en comprarle sus ansiados zarcillos. A San Isidro llega un solitario vendedor ambulante que recorre en burro la desértica puna ofreciendo sus mercancías, y Corina descubre que el hombre tiene a la venta un hermoso par de zarcillos, pero no tiene posibilidades de comprarlos. La madre de Corina viaja al pueblo más cercano para hacer algunos trámites. Corina queda con sus abuelos, quienes en una noche de gran intimidad, le trasmiten antiguos pensamientos ancestrales. El vendedor ambulante está próximo a partir y Corina no encuentra la forma de comprar los zarcillos. Entonces, llega a su casa un comprador de cueros de oveja que viene de la ciudad, y el abuelo le muestra los cueros mientras el comprador regatea el precio; cuando saca su billetera del bolsillo trasero, deja caer accidentalmente una moneda. Corina quiere avisarle, pero el hombre no le presta atención. Cuando el comprador se va, Corina busca en el suelo la moneda y sale corriendo a buscar al vendedor ambulante. Cuando llega, descubre con una enorme desilusión, que el hombre se marchó recientemente. Regresen los hombres de San Isidro que partieron a buscar trabajo, entre ellos llega el padre de Corina, y el pueblo los recibe con alegría preparándose para celebrar el Día de los Muertos, antiguo rito americano que se extiende desde México hasta la Argentina, un momento de gran intimidad donde se refuerzan los lazos comunitarios y el respeto a sus ancestros. El padre trajo algunos regalos y a Corina le toca un poco de ropa. Las clases están por terminar y la madre le dice con tristeza a Corina que no podrá continuar sus estudios, porque debe ayudar en la casa y no tienen posibilidad alguna de enviarla a la ciudad. No hay elección. Entonces, la abuela de Corina que sabe el duro momento que es para la niña, decide regalarle unos hermosos y antiguos zarcillos que guardaba como recuerdo de su propia madre. Arriba |
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Proyecto ganador de la beca para la realización del "Taller Internacional de Perfeccionamiento en Cine" Organizado por las Fundaciones: Antorchas (Argentina), Andes (Chile), Vitae (Brasil), Rockeffeller y Mac Arthur (Estados Unidos). Proyecto declarado de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta. Resolución Nº 128/04. |
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| Esta es la historia de un viaje. Rogelio, joven Chané que migró a Buenos Aires, regresa a su comunidad para participar del carnaval. Higinio, otro joven miembro de la misma comunidad emprende otro viaje, pero por el interior del mundo mítico Chané. A partir de situaciones cotidianas se tejen simetrías entre el mundo de las grandes ciudades y el de una pequeña comunidad aborigen del norte de Salta. En el carnaval de los Chané, la máscara cumple un papel fundamental. En el mundo moderno existen también distintos tipos de máscaras que sutilmente se utilizan para disfrazar la intolerancia religiosa y racial, es el caso de las complejas relaciones que alimentan los franciscanos en las misiones. Los Chané viajaron desde el Caribe en busca de una nueva tierra, Rogelio viaja desde el centro político y social de la Argentina; Higinio viajará hacia el interior de su espiritualidad y las máscaras rotas al final del Arete viajarán nuevamente por el río a buscar su destino. En un intento de transitar el tiempo circular, las diversas máscaras de la vida y los espejos donde mirarnos, la trama se interna en el mundo de los protagonistas, muestra la vida en la frontera, las relaciones con los blancos, las continuas amenazas de los desmontes, para desembocar en el rito del arete, el verdadero tiempo de los Chané-guaraníes. El rito del Arete, que aún se realiza en las comunidades Chané-guaraníes del norte de Salta durante el tiempo del carnaval, constituye una de las expresiones teatrales vigentes más antiguas de la humanidad. Poder registrarlo en cine, trabajando en real colaboración con los Chané-guaraníes es un aporte a la difusión de la riquísima diversidad cultural y étnica todavía desconocida en nuestro país. El Arete, que en lengua guaraní significa el verdadero tiempo, es una magnífica representación teatral colectiva, que hunde sus raíces en lo más profundo del pensamiento americano, además de incorporar la reciente historia de la conquista desde su propia visión aún vigente en la tradición oral. En las cálidas aguas del río Bermejo, límite entre Argentina y Bolivia, se desnudan las relaciones de las comunidades aborígenes con el mundo moderno. El tiempo circular del rito se conjuga en este río, donde todo comenzará y también todo terminará. Para el Arete los hombres elaboran bellas y enigmáticas máscaras blancas que representan antiguos dioses y antepasados, mientras las mujeres visten sus coloridos tipoy semejando el esplendor de la tierra florecida, durante el verdadero tiempo de la fiesta. Para el Arete se preparan antiguas bebidas rituales como la chicha de maíz, considerada el espíritu del carnaval. El momento más importante ocurre al atardecer del ultimo día, cuando el jaguar americano y el toro de la conquista terminan enfrentados en una pelea ritual, mezcla de danza, teatro y pantomima, todo al ritmo de una antigua música de bombos y flautas metálicas, cuyo emocionante desenlace nos ayudará a comprender el pensamiento actual de nuestros hermanos guaraníes y su exquisita poética. Sobre el final del Arete todos se dirigen al río, rompen sus máscaras, las arrojan al agua... y sorpresivamente se develará la identidad del jaguar. En ese silencio, otros músicos ejecutan una melodía lenta y dulce que anuncia el comienzo de un nuevo tiempo. Finalmente se siembra la esperanza del encuentro, mientras sobre las aguas viajan los trozos dispersos de las máscaras con sus colores ya desvanecidos. Sus antiguos secretos han regresado al río una vez más... |
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El rito del Arete conocido popularmente como el "pim-pim" se constituye en una de las expresiones teatrales vigentes más antigua de la humanidad. Poder registrarlo en cine, trabajando en real colaboración con los Chané‚ es un aporte a la difusión de una riquísima diversidad cultural y étnica todavía desconocida en nuestro país. LUGAR: Provincia de Salta, al norte de la Argentina. Las comunidades relevadas son: Tuyunti, Yacuy, Río Caraparí y Campo Durán, al norte de la provincia de Salta, región de frontera con Bolivia, cercada por los ríos Pilcomayo y Bermejo.
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